Cuidado con lo que deseas… Porque se puede cumplir.
Cada año que visitaba el Salón del Cómic de Barcelona me decía a mí misma: me gustaría algún día firmar en el Salón, me gustaría algún día firmar en el Salón… como un mantra. Y así como quien no quiere la cosa, el tiempo ha pasado como un suspiro, he trabajado como una bestia, y como algo perfectamente normal este año he disfrutado un par de sesiones de firmas en el Salón en dos días consecutivos.
Puede parecer una tontería esto de firmar en el Salón del Cómic de Barcelona. Cualquier dibujante tarde o temprano puede hacerlo… Pero es un deseo de juventud cumplido y de eso trata esta pequeña crónica. Y un sueño vivido más me anima a seguir deseando y soñando, a pesar de mis limitaciones y de los obstáculos en el camino.
Gracias a Underbrain Books (Bouman y Patricia Muñiz) por confiar en mi trabajo y dejarme la puerta abierta. Gracias a los chicos del stand de Zona Cómic por su amabilidad y muy buen rollo (y por sus vasitos de orujo). Y mil gracias a los que vinisteis a saludar o a que os firmara un ejemplar de Contrafabulario Ilustrado, que fuisteis más de lo esperado y me encantó veros.

Aquí podéis ver las fotografías que me hizo Sabrina Rodríguez, artista pluridisciplinar y perfecta community manager salonera al pie del cañón. A la izquierda con Miguelanxo Prado, a la derecha con David Rubín. ¡Gracias, Sabrina!
Impagable y emocionante el estar firmando pequeños Contrafabularios al lado del GRAN Miguelanxo Prado durante mis primeras firmas en el Salón. Eso no estaba en el sueño, pero apareció por arte de magia porque los sueños, sueños son…
Impagables también las risas y buen rollo con un David Rubín desatado, una bestia parda del dibujo que, firma tras firma, me regaló una lección valiosísima de cómo perder el miedo a los materiales sin apenas despeinarse (bueno, alguna marca de guerra en la cara). Un placer también tener a mi lado a dibujantes de la talla de Tyto Alba y los majísimos chicos de ¿Dónde está el guionista?, Andrés Palomino y Àlex Roca. Desde luego, hasta en sueños, siempre tan bien acompañada…

En realidad este ha sido mi Salón más sosegado. He ido para firmar y reencontrarme con colegas, amigos y conocidos. Creo que habré visto un par de pequeñas exposiciones y acudido a un par de charlas. El cuerpo me pedía ir a socializar un poco, pero se agotaba pronto. No he podido reencontrarme con todos los que quería, y ni siquiera pude visitar el GRAF, el otro salón, donde habían compañeros que saludar y propuestas muy interesantes que quería hojear. Me dejé a muchos/as en el tintero. Pero espero veros en próximos eventos y en otros salones.
Se ha hablado mucho de la decadencia del Salón del Cómic de Barcelona. Y estoy de acuerdo en que surjan nuevas propuestas complementarias de salón más centradas en cuidar más a los autores y pequeños editores. Que sumen fuerzas entre todos para hacer crecer y valorar el sector. Mi sueño de juventud se desarrollaba en un Salón del Cómic ideal, con menos tensiones, menos degradado… donde todo el mundo estuviera contento. Pero si hay algo que chirría, probablemente es porque estoy en un sueño. Porque los sueños, sueños son…